Esas venas abultadas, azuladas o moradas que se ven bajo la piel de las piernas se llaman várices, y son muy comunes. Según MedlinePlus en español, las venas varicosas son venas hinchadas y retorcidas que pueden verse justo debajo de la piel; por lo general ocurren en las piernas. Para muchas personas, son simplemente un problema estético. Pero también pueden doler, picar, hinchar las piernas y, en ocasiones, derivar en problemas de salud más graves, por lo que conviene entender qué está pasando y cuándo buscar atención.
¿Qué son las várices?
Las várices, también llamadas venas varicosas, son venas hinchadas, retorcidas y dilatadas que se pueden ver bajo la piel. Las venas son los vasos que llevan la sangre de regreso al corazón. En las piernas, trabajan contra la gravedad y tienen válvulas unidireccionales que mantienen el flujo de sangre hacia el corazón. Las pequeñas válvulas se abren a medida que la sangre fluye hacia el corazón y, luego, se cierran para impedir que la sangre retroceda. Si las válvulas están débiles o dañadas, la sangre puede retroceder y acumularse en las venas, y hacer que estas se dilaten o retuerzan. Las arañitas, o arañas vasculares, son la forma más leve del mismo problema: aparecen como líneas delgadas o redes de vasos sanguíneos en la superficie de la piel.
¿Por qué se forman las várices?
Se desconoce la causa exacta, pero el principal problema suele ser una debilidad en las paredes de las venas superficiales, es decir, las venas que están justo debajo de la piel. Esa debilidad puede ser heredada. Con el paso de los años, las venas pierden elasticidad, se estiran y se vuelven más largas, anchas y tortuosas, hasta sobresalir en forma de cordones bajo la piel.
¿Quién tiene más riesgo?
Las mujeres tienen más tendencia a tener várices que los hombres, y puede que la primera vez que les aparezcan sea durante el embarazo. Los factores de riesgo comunes incluyen:
- Edad avanzada
- Ser mujer (los cambios hormonales del embarazo y la menopausia pueden influir)
- Nacer con válvulas defectuosas en las venas
- Obesidad y sobrepeso
- Embarazo
- Estar de pie o sentado por largos períodos
- Antecedentes familiares de venas varicosas
- Antecedentes de coágulos sanguíneos en las piernas
Síntomas de las várices
Las venas varicosas podrían no causar dolor. Cuando causan molestias, los síntomas pueden incluir:
- Llenura, pesadez y, algunas veces, dolor de piernas
- Calambres en muslos y pantorrillas, generalmente a la noche
- Leve hinchazón de los tobillos
- Picazón cerca de las venas varicosas
- Dolor o pesadez que empeora después de estar sentado o de pie durante mucho tiempo
Si el flujo de sangre por las venas se vuelve muy escaso, los síntomas pueden incluir hinchazón de la pierna, cambios de color en la piel de las piernas o los tobillos, y llagas (úlceras) que no sanan fácilmente.
Cuándo las várices son más que un problema estético
Solo un pequeño porcentaje de las personas con várices sufre complicaciones como dermatitis, inflamación de las venas (flebitis), trombosis venosa superficial o hemorragias. Las personas con venas varicosas también pueden desarrollar insuficiencia venosa crónica. Según la Mayo Clinic, cuando aparecen, las complicaciones pueden incluir:
- Úlceras: pueden formarse úlceras dolorosas en la piel cerca de las venas varicosas, en particular, cerca de los tobillos.
- Coágulos sanguíneos: a veces las venas profundas de la pierna se agrandan; el dolor o la hinchazón continuos pueden indicar un coágulo.
- Sangrado: muy pocas veces, una vena cerca de la piel se rompe; el sangrado suele ser leve, pero requiere atención médica.
- Hinchazón de las piernas: las várices de muchos años pueden causar hinchazón.
Las várices tienden a empeorar con el paso del tiempo, y las medidas de cuidado personal ayudan a aliviar la molestia y a prevenir problemas más graves.
Señales de alerta: cuándo llamar al médico
Comuníquese con su proveedor si:
- Las várices son dolorosas o están empeorando, o no mejoran con los cuidados personales.
- Hay un aumento súbito del dolor o la hinchazón, fiebre o enrojecimiento en la pierna.
- Aparecen úlceras en las piernas que no sanan, sobre todo cerca de los tobillos.
- Hay sangrado de una vena.
- Se siente un bulto duro en la vena, que puede sugerir la presencia de un coágulo.
¿Cómo se diagnostican las várices?
El médico examinará sus piernas para buscar inflamación, cambios de color de la piel o llagas, y puede revisar el flujo sanguíneo en las venas o descartar otros problemas, como un coágulo. Las várices suelen verse como protuberancias bajo la piel, en especial cuando la persona está de pie. Cuando hay síntomas, se utiliza la ecografía para identificar anomalías en las válvulas de las venas, así como obstrucciones y flujo retrógrado.
¿Cómo se tratan las várices?
Aunque las várices pueden extirparse o eliminarse con inyecciones o cirugía, la afección no se puede curar; por eso, el tratamiento se limita a aliviar los síntomas, mejorar el aspecto y evitar las complicaciones.
Cuidados personales y medias de compresión
- Use medias de compresión, que aprietan suavemente las piernas para hacer subir la sangre y evitar que las venas se estiren y duelan.
- Eleve las piernas por encima del nivel del corazón 3 o 4 veces al día durante 15 minutos.
- No se siente ni se pare por períodos prolongados; mueva y cambie de posición con frecuencia.
- Haga ejercicio suave: caminar o nadar son buenas opciones para movilizar la sangre pierna arriba.
- Baje de peso si tiene sobrepeso.
Procedimientos
Según el tamaño y la extensión de las várices, el médico puede sugerir un procedimiento:
- Escleroterapia: se inyecta en la vena una solución salina o química; la vena se endurece y luego desaparece.
- Láser o radiofrecuencia (ablación endovenosa): se usa calor para tratar la vena, y el procedimiento puede hacerse en el consultorio o la clínica.
- Flebectomía: se hacen pequeños cortes quirúrgicos cerca de la vena dañada y se extrae.
- Cirugía: ya no es el tratamiento habitual para las várices. Como las venas superficiales llevan menos sangre que las profundas, su extracción no afecta a la circulación si las venas profundas funcionan con normalidad.
Cuidados en casa
Cuide bien la piel: mantenerla humectada ayuda a conservarla saludable, pero hable con su proveedor antes de usar cremas o ungüentos. Preste atención a las úlceras en la pierna, especialmente alrededor de los tobillos, y atiéndalas de inmediato para prevenir una infección. Evite los zapatos de tacón alto y las medias apretadas (salvo las de compresión), y siga una dieta con bajo contenido de sal para evitar la hinchazón. Las várices que aparecen durante el embarazo, por lo general, mejoran considerablemente durante las 2 o 3 semanas posteriores al parto.
Cuándo consultar a un cirujano vascular
Si le preocupa el aspecto o la sensación de sus venas y las medidas de autocuidado no fueron de ayuda, consulte con su profesional de atención médica. Un cirujano vascular puede evaluar sus várices y, si hay síntomas, confirmar con ecografía el estado de las válvulas de sus venas para recomendarle el mejor tratamiento. Si además siente dolor o calambres en las piernas al caminar que mejoran con el reposo, lea nuestro artículo sobre la enfermedad arterial periférica.
Este artículo es solo información general y no sustituye la evaluación de su equipo de salud. El Dr. Emilio B. Hisse brinda consultas cardiovasculares y atención de los problemas de circulación de las piernas, incluidas las várices y la insuficiencia venosa, en Houston. Si usted tiene várices dolorosas, hinchazón, cambios en la piel o úlceras en las piernas, llame al 713-667-3885.