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Enfermedad arterial periférica (EAP): dolor de piernas, señales de alerta y tratamiento
El dolor o calambre en la pantorrilla que aparece al caminar y desaparece al descansar no es una parte normal de envejecer. Puede ser una señal de enfermedad arterial periférica (EAP), una afección común en la que las arterias estrechadas reducen el flujo sanguíneo a las piernas. Como la EAP es señal de acumulación de grasa en las arterias (aterosclerosis), detectarla a tiempo importa por más que sus piernas.
¿Qué es la enfermedad arterial periférica (EAP)?
La enfermedad arterial periférica ocurre cuando el estrechamiento de los vasos sanguíneos reduce el flujo sanguíneo a los brazos o las piernas. La causa es la aterosclerosis: se acumula placa, una sustancia compuesta por grasa y colesterol, en las paredes de las arterias que llevan sangre a las piernas, haciendo que estas se estrechen u obstruyan. La EAP puede afectar cualquier vaso sanguíneo, pero es más común en las piernas que en los brazos.
¿Cómo se siente el dolor de piernas de la EAP?
El síntoma clásico de la EAP es el dolor en las piernas con la actividad física, como caminar, que mejora con el reposo. El dolor puede describirse como calambre, molestia, ardor o cansancio, y puede aparecer en la pantorrilla, el muslo, la cadera o el pie. Muchas personas confunden este dolor con artritis o rigidez, pero el dolor de la EAP ocurre en los músculos, no en las articulaciones.
No todas las personas con EAP tienen dolor de piernas. Hasta 4 de cada 10 personas con EAP no presentan ningún dolor en las piernas. Por eso, es importante que quienes conocen sus factores de riesgo pregunten por la EAP aunque no tengan síntomas.
Otras señales de alerta que debe observar
Además del dolor, la EAP puede causar cambios en los pies y las piernas, como:
- Caída del vello en las piernas o crecimiento más lento del vello
- Piel lisa, brillante o fría al tacto en las piernas
- Pulsos débiles o ausentes en los pies
- Llagas o úlceras en los pies, los dedos o las piernas que tardan en sanar o no sanan
- Dedos de los pies fríos o entumecidos
- Crecimiento lento de las uñas de los pies
- Pérdida de masa muscular (atrofia) en la pantorrilla
Si usted tiene diabetes, puede confundir el dolor de la EAP con la neuropatía, la molestia de ardor en los pies común en el daño nervioso diabético. Describa su dolor con precisión a su proveedor para que se identifique la causa correcta.
¿Quién está en riesgo de enfermedad arterial periférica?
Los factores de riesgo comunes incluyen fumar, diabetes, presión arterial alta, colesterol alto y la edad avanzada, especialmente después de los 65 años (o después de los 50 con otros factores de riesgo de aterosclerosis). Fumar es el principal factor de riesgo de la EAP. También lo aumentan los antecedentes familiares de enfermedad arterial periférica, enfermedad cardíaca o derrame cerebral. Aproximadamente 6.5 millones de estadounidenses mayores de 40 años tienen EAP.
Por qué la EAP importa más allá de las piernas
La EAP suele ser una señal de advertencia de enfermedad de las arterias en otras partes del cuerpo. Las personas con EAP tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedad de las arterias coronarias y enfermedad cerebrovascular, que pueden provocar un ataque cardíaco o un derrame cerebral.
¿Cómo se diagnostica la EAP?
Si usted tiene síntomas de EAP, su médico puede realizar un índice tobillo-brazo (ITB), una prueba no invasiva que compara la presión arterial en los tobillos con la de los brazos en reposo y tras el ejercicio. Un ITB menor o igual a 0.90 es indicativo de enfermedad arterial periférica de las piernas. También pueden usarse pruebas de imagen como la ecografía Doppler, la angiorresonancia y la angiotomografía.
¿Cómo se trata la EAP?
El tratamiento se adapta a sus síntomas y a su salud general, con el objetivo de reducir el riesgo de ataque cardíaco y derrame cerebral, mejorar su capacidad para caminar, reducir el riesgo de perder una pierna y mejorar su calidad de vida.
Cambios de estilo de vida y medicamentos
Los cambios saludables para el corazón forman la base del cuidado de la EAP. Incluyen dejar de fumar, hacer más actividad física y controlar la presión arterial, el colesterol y la diabetes. Los medicamentos antiagregantes como la aspirina ayudan a prevenir coágulos, y las estatinas reducen el colesterol y retardan la acumulación de placa. También se recomienda un programa de ejercicio supervisado, generalmente caminar en cinta, que mejora los síntomas y la calidad de vida.
Procedimientos y cirugía
Cuando los cambios de estilo de vida y los medicamentos no son suficientes, puede recomendarse un procedimiento. La angioplastia abre una arteria estrechada u obstruida, a veces con un balón recubierto de medicamento o un stent. La cirugía de derivación (bypass) crea una nueva vía alrededor de la arteria bloqueada, a menudo para tratar el dolor intenso, sanar heridas o salvar una pierna dañada.
Cuándo acudir a un cirujano vascular
Si usted tiene dolor de piernas al caminar, llagas que no sanan o cualquiera de las señales de alerta anteriores, hable con su proveedor de atención médica sobre la EAP. Para las personas con factores de riesgo, preguntar por la EAP vale la pena aunque no tengan síntomas. Una evaluación temprana puede mejorar la circulación, proteger sus piernas y reducir su riesgo de ataque cardíaco y derrame cerebral.
Este artículo es solo información general y no sustituye la evaluación de su equipo de salud. El Dr. Emilio B. Hisse brinda consultas cardiovasculares y atención de la insuficiencia arterial y los problemas de circulación de las piernas en Houston. Si usted experimenta dolor de piernas, calambres o heridas que no sanan, llame al 713-667-3885.