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Diabetes y circulación en las piernas: señales de alerta y cómo cuidar sus pies
El dolor de piernas, los calambres o una llaga en el pie que no sana pueden ser más que una molestia cuando usted tiene diabetes. La diabetes puede dañar tanto los nervios como los vasos sanguíneos de las piernas y los pies, y con el tiempo ese daño puede provocar mala circulación, heridas que tardan en sanar y complicaciones graves. La buena noticia es que el cuidado diario puede reducir su riesgo.
Cómo afecta la diabetes al flujo de sangre en las piernas
La diabetes puede reducir la cantidad de sangre que llega a los pies. Cuando las piernas y los pies no reciben suficiente sangre, una llaga o infección tarda más en sanar. En algunos casos, una infección grave nunca sana y puede causar gangrena, y la gangrena o las úlceras del pie que no mejoran pueden llevar a la amputación de un dedo, de parte del pie o de parte de la pierna. La reducción del flujo sanguíneo también está relacionada con la enfermedad arterial periférica, una afección en la que las arterias de las piernas se estrechan u obstruyen. Cuando el flujo de sangre se reduce, el pie tiene menos capacidad para combatir la infección y sanar.
Daño a los nervios y por qué tal vez no sienta el problema
Con el tiempo, la diabetes también puede causar daño a los nervios, llamado neuropatía diabética. La neuropatía puede provocar hormigueo, dolor y pérdida de sensibilidad en los pies. Si pierde sensibilidad en los pies, es posible que no sienta una piedrita dentro del calcetín o una ampolla en el pie. Un pequeño corte o llaga puede infectarse sin que usted lo note. El daño nervioso reduce su capacidad de sentir dolor, calor y frío, por eso las lesiones en los pies pueden pasar desapercibidas hasta que la piel se abre y se infecta.
Señales de alerta que debe observar
Si usted tiene diabetes, informe a su equipo de salud de cualquiera de estos problemas, sobre todo si aparecen con dolor o calambres en las piernas al caminar:
- Cortes, llagas o manchas rojas en los pies
- Hinchazón o ampollas con líquido
- Dolor o calambres en las piernas que empiezan al caminar y mejoran con el reposo
- Pies fríos, entumecidos o con hormigueo
- Piel de las piernas lisa, brillante o fría al tacto
- Una llaga que tarda en sanar o que dura más de 1 a 2 semanas
- Uñas encarnadas, callos o callosidades
- Cambios en la forma de los pies
Como muchos problemas de los pies pueden ser indoloros, revisarse los pies todos los días ayuda a detectar el problema a tiempo, antes de que empeore.
Cómo cuidar sus pies cada día
El cuidado diario de los pies es la forma más eficaz de reducir el riesgo de complicaciones graves. Estos hábitos se recomiendan para todas las personas con diabetes.
Revísese los pies todos los días
Mire la parte superior, la planta, los lados, los talones y entre los dedos para buscar cortes, llagas, ampollas, enrojecimiento o puntos calientes. Si no puede ver bien sus pies, use un espejo o pida ayuda a alguien.
Lave y seque con cuidado
Lave sus pies con jabón suave en agua tibia (no caliente) y verifique la temperatura primero. No remoje los pies. Séquelos con suavidad, sobre todo entre los dedos, y aplique crema en la piel seca sin ponerla entre los dedos.
Alise los callos con suavidad
No corte los callos ni use productos quitacallos con medicamento, que pueden dañar la piel. Hable con su médico del pie sobre la forma segura de cuidarlos.
Corte las uñas en línea recta
Corte las uñas en línea recta y evite cortar las esquinas. Si no puede ver, sentir o alcanzar sus pies, o si las uñas son gruesas, que se las corte un especialista del pie.
Use zapatos y calcetines en todo momento
Nunca camine descalzo, ni siquiera en casa. Use zapatos que le queden bien con calcetines limpios y acolchados, y revise el interior de los zapatos antes de ponérselos.
Protéjase del calor y del frío
No use bolsa ni almohadilla caliente en los pies. Use zapatos en la playa y en el pavimento caliente, póngase protector solar en la parte superior de los pies y manténgalos lejos de las fuentes de calor.
Mantenga el flujo de sangre
Cuando esté sentado, levante los pies. Mueva los dedos y los tobillos durante el día. Evite los calcetines apretados y elija actividades suaves para los pies, como caminar, nadar o andar en bicicleta.
Cuándo acudir a un médico
Consulte a su médico o especialista del pie si presenta cualquiera de estas señales:
- Una llaga abierta, ampolla o sangrado en el pie
- Hinchazón, dolor, calor o cambio de color de la piel en el pie o la pierna
- Una llaga que no sana después de 1 a 2 semanas o que crece
- Una llaga tan profunda que se ve el hueso
- Mal olor que sale de una herida
Este artículo es solo información general y no sustituye la evaluación de su equipo de salud. El Dr. Emilio B. Hisse evalúa y trata problemas de circulación de las piernas, enfermedad arterial periférica y heridas de pierna y pie que no sanan en Houston. Si usted tiene diabetes y presenta dolor de piernas, calambres, pies fríos o una herida que no sana, llame al 713-667-3885 para programar una evaluación.